LA AXIOLOGÍA DE LOS DERECHOS HUMANOS

Los valores que una persona posee determinan su calidad humana, y cuando estos se convierten en anti-valores (inseguridad, egoísmo, corrupción, etc.), la sociedad en general está en serio peligro de perder los lazos de fraternidad y solidaridad que deben existir para la protección de todos los habitantes de un Estado. La axiología es la parte de la filosofía que se ocupa de los valores.

En materia de Derechos Humanos, cada derecho posee un valor que le da contenido: Los Derechos Civiles (derecho a la vida, derecho a no ser torturado ni tratado cruelmente, derecho a la justicia, etc.) tiene al valor seguridad como fundamento. Toda persona necesita de seguridad para ejercer libremente sus derechos, esta seguridad la debe proporcionar el Estado. Los deberes del Estado se conocen como deontología.

El Estado debe crear las instituciones y las normas jurídicas necesarias para que sus habitantes gocen de la mejor herencia que han recibido por parte de la historia de la humanidad: los Derechos Humanos. El Estado debe crear una fuerza adiestrada para proteger a las personas, esta fuerza debe ser civil, por eso la llamamos Policía Civil. Sin embargo, en lo que a mí respecta, me produce miedo o temor encontrarme con un Policía en toda Centroamérica –con las excepciones que confirman la regla- y cuando veo a varios juntos, presumo que habrá algún asalto. La inseguridad tiene uniforme.

El Estado tiene la obligación de no violar estos derechos, de no hacer. Por ejemplo: la tortura en Derechos Humanos sólo puede ser cometida por agentes Estatales o a instigación de ellos. Los Derechos Humanos nacen para proteger a la persona frente al Estado, para protegerla de las arbitrariedades de los agentes Estatales y de los privilegios que muchos de ellos reciben por parte del Estado.

Los Derechos Políticos (derecho a elegir y ser electo, derecho a ocupar en igualdad de condiciones los cargos públicos, etc.) poseen el valor libertad como fundamento.

La libertad se define en la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano del 26 de agosto de 1789 (Francia), como la capacidad de actuar, siempre y cuando no se haga daño a otra persona y sus límites están en la ley. Esto nos dice que las leyes deben de ser iguales para todos y todas, ya sea que protejan o castiguen; este es el principio básico de la justicia.

En mis clases pregunto con respeto: ¿Tenemos Corte Suprema de Justicia o Corte Suprema de Legalidad? Si existe la justicia respondemos al valor ser, si existe la legalidad privilegiamos el valor tener. ¿Quién es más rico, el que más posee o el que menos necesita? ¿Qué nos sirve más ante la puerta de la muerte, ser o tener?

Los Derechos Económicos, Sociales y Culturales tienen como fundamento la igualdad.

En Derechos Humanos la igualdad consiste en que todas las personas tengamos los mismos derechos y deberes, con la excepción de los menores de edad, debido a que por su minoría de edad requieren de una protección especial por parte del Estado y de la sociedad. Los menores de edad no ejercen los Derechos Políticos, no pueden fundar una familia sin la autorización de sus padres, etc.

La igualdad debe de ser el valor del actual milenio; muchas veces este gran valor se convierte en un insulto cuando señalamos a una persona diciéndole: ¡Ve qué igualada!

El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ONU) señalan que el Estado tiene la obligación de cumplir progresivamente con el máximo de sus recursos y de acuerdo con la cooperación internacional estos derechos. Entre estos derechos está el tener un nivel de vida adecuado que les permita a la persona y a su familia la atención a la salud, la educación, la seguridad social, la vivienda, el vestido, etc.

En los derechos anteriores el sujeto es la persona humana, el individuo; pero en los Derechos de los Pueblos el sujeto es el Pueblo o colectividades y al mismo tiempo la persona humana. El valor que le da contenido a estos derechos es la solidaridad, por eso, se les denomina de solidaridad ya que la obligación de cumplirlos engloba al Estado, a las personas y a las colectividades; pongamos un ejemplo: El Derecho a un Medio Ambiente Sano se puede cumplir con la solidaridad de todas las personas, nacional e internacionalmente. En este derecho están incluidas las nuevas generaciones, a las cuales, tenemos el deber de heredarles un mundo en donde puedan desarrollar su personalidad integralmente.

La educación en valores se inicia en el hogar. Recordemos que la escuela instruye y el hogar forma. Cada familia necesita de un catálogo de valores, que responden a una religión o a códigos de conducta; pero los padres son los llamados a dar el ejemplo. También las autoridades Públicas tienen el deber de ser norma ejemplar, si son corruptos, nos dicen que hay que llegar al Estado a ver que sacamos, no que aportamos. La ética (del griego ethos= comportamiento) pública debe estar orientada al servicio de la población.

Guatemala 16 de mayo 2017.

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